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San Arreglo se Jorge Sierra
 

La Muerte

"El espíritu es el inicio inteligente del Universo. Todo lo que tiene vida tiene espíritu. Existimos antes de nacer y continuamos viviendo después de la muerte". Apreciando la vida como un continuo y desde una óptica existencial, podemos afirmar que fuimos, somos y seremos, y desde una más amplia perspectiva espiritual, podemos sostener que antecedemos, vivimos, convivimos y perduramos.

La humanidad comparte el concepto de la muerte como un proceso biológico natural que se manifiesta con el cese de las funciones vitales del ser humano, pero una visión más amplia nos permite concebirla también, como un proceso espiritual mediante el cual el espíritu abandona el cuerpo físico para continuar viviendo en otro plano o dimensión.

"La muerte es sólo un paso más hacia una forma de vida en otra continuidad, la experiencia de la muerte es casi idéntica a la del nacimiento. Es un nacimiento en otra existencia... la muerte no es más que el abandono del cuerpo físico, es el paso a un nuevo estado de conciencia en el que se continúa experimentando, viendo, oyendo, comprendiendo, riendo y en el que se tiene la posibilidad de continuar creciendo".

Luego del desprendimiento del cuerpo, el alma o espíritu atraviesa un período de "restauración", para recuperar sus fuerzas de espíritu libre de la materia. La lucidez de las ideas y la memoria de su vida retornan muy lentamente, de acuerdo con su grado de superioridad espiritual o elevación. En este momento de "despertar" al mundo o plano espiritual, el espíritu nunca se encuentra solo: es asistido o recibido por su Ángel Guardián o Espíritu Protector y espíritus familiares a los que unió en vida el amor.

En este nuevo mundo, repasa su vida, analiza sus errores y sus aciertos, ve, oye y se comunica a través del pensamiento y del sentimiento en forma directa, trata de intuir y apoyar a aquellos seres que dejó en la materia, porque el amor y el afecto conquistado son vínculos que no se interrumpen o destruyen con la separación física. A este mundo espiritual podríamos definirlo como inestimable porque no es mensurable por lo humano o material y en él, el espíritu deberá aprender a desplazarse sin el peso del cuerpo o la atracción de la ley de gravedad.

Conocer y saber más sobre este proceso común en la vida de todo ser humano puede ayudar a encarar el tema desde otra óptica, más amplia y evolucionista de la vida.

Olvidamos que es una parte de la existencia, como el nacer y que también en esa etapa final puede haber crecimiento y desarrollo. No es una enfermedad, ni una prisión de la que debemos escapar.

La certeza de la supervivencia del espíritu luego de la muerte del cuerpo físico, constituye una realidad trascendente al aportar conocimientos sobre la inmortalidad del alma y lleva serenidad y confianza en los procesos de la evolución.

El conocimiento del que el espíritu es inmortal y que guarda en sí todos los sentimientos cultivados en la vida material, porque estos no conocen de fronteras y límites terrenos, es base fundamental de la doctrina Umbandista.

La fe en Dios y en la misericordia de sus leyes que nos guían y protegen, aunque no siempre podamos razonarlas, nos darán más serenidad y entrega para saber que la muerte es sólo el comienzo de otra vida más plena, donde nos reencontraremos, en algún momento, con quienes luchamos, vivimos y amamos, para seguir aprendiendo y progresando.

La Reencarnación

El ser humano es un espíritu encarnado en un cuerpo. Este último, no es el individuo real, sino su representación exterior. A través de él, el espíritu adquiere experiencias en el mundo material, de acuerdo con el nivel de progreso moral e intelectual alcanzado. Estas situaciones por las que atraviesa el ser encarnado le permiten depurar sus errores así como también, aquilatar virtudes, engrandecer sus capacidades y contribuir a su progreso y al de los demás seres con los que se relaciona.

El contar con este conocimiento le genera a la persona no sólo responsabilidades por sus pensamientos, sentimientos y acciones, sino que además, le otorga la tranquilidad y seguridad que devienen de saber que la vida del espíritu o alma, no termina con la muerte física.

La misericordia y el amor de Dios permiten al espíritu volver a nacer, ofreciendo así nuevas oportunidades para progresar. Reencarnar, es el retorno del espíritu a la vida corporal, a un cuerpo diferente en cada existencia, formado y constituido de acuerdo con las características psíquicas y biológicas predominantes en esa etapa de su proceso evolutivo. A través de las vidas sucesivas, el espíritu va alcanzando nuevos conocimientos y múltiples experiencias en distintos órdenes, de este modo, lo sumado en el pasado se une al presente, en una relación causal, que determina el perfeccionamiento de cada ser y las posibilidades de realización en el porvenir.

Por lo tanto, la vida material le otorga la posibilidad de mejorar y avanzar concientemente a su superación, otorgándole al espíritu un nuevo organismo adecuado a sus condiciones y a sus objetivos de progreso. Cada ser, se encuentra en el lugar y en el medio que necesita para su evolución. Su familia, sus parientes, su situación social y sus vinculaciones, responden así a sus necesidades espirituales y a la posibilidad de progreso. Valorar estas posibilidades implica acercarse a Dios, agradecer su misericordia y amor por las oportunidades que brinda para que se reparen las faltas cometidas y se avance a nuevos estados de conciencia superior.

El progreso espiritual alcanzado en las pasadas existencias no se pierde, así como tampoco los sentimientos conquistados, aunque no se recuerden a través de la conciencia cerebral.

La reencarnación, asegura la continuidad del proceso de aprendizaje y es, por lo tanto, el mecanismo indispensable que garantiza la evolución espiritual del hombre. Ella explica de una manera racional, lógica y satisfactoria las diferencias humanas, así como también, alienta al progreso al determinar que de acuerdo con los esfuerzos por la reparación y superación de los errores, y también al bien realizado, se abrirán nuevos y mejores caminos para todos.

Cuán importante sería que la humanidad comprenda cabalmente que nacer, morir y renacer son distintas fases de un camino que sólo es iluminado por el Amor y la Misericordia de Dios, sentimientos que se nos ofrecen para desarrollar en cada vida, en cada etapa evolutiva.

Por lo tanto Dios nos dio la facultad de progresar, de evolucionar desde los niveles más bajos de nuestra existencia hasta alcanzar nuestra real evolución.

En conformidad con la evolución progresiva todos los hombres transitan por ese camino de progreso, superación hasta lograr la meta de la perfección.

Es un largo camino de evolución o aprendizaje, luchas y sacrificios que no se puede lograr en una sola vida, este es él porque de la reencarnación, que al cabo de un ciclo evolutivo formado de varias existencias, según fuese nuestro comportamiento, nos elevaremos hasta completar nuestro ciclo.

Todos los espíritus tienen que esmerarse por aprender, progresar y superarse y lograr niveles cada vez mayores; de actuar con eficiencia, irán así subiendo cada vez más los escalones de la escalera astral; así pasaran a otros planos superiores.

Pero si han fallado en algunos puntos o en todos tendrán que repetir tantas veces como fuese necesario, porque a los ojos de Dios nada se escapa, volviendo de regreso a la Tierra en una nueva reencarnación, entonces cada uno de nosotros es responsables de nuestros triunfos o fracasos.

La Cuarta Dimensión

Como ya sabemos el ser humano o el mundo material está regido por tres dimensiones (es un mundo tridimensional), pero existe otro plano de existencia o dimensión que corresponden a un plano más elevado de evolución o astral que es conocido en las ciencias espirituales como cuarta dimensión.

Es ahí donde tiene su morada muchos seres espirituales que varían en sus niveles de elevación.

En esta cuarta dimensión es donde pasamos el tiempo después de la muerte en espera de una nueva reencarnación.

Es en esta dimensión donde viven la mayoría de las Entidades que llegan dentro del Umbanda y dentro de la Kimbanda.

Pero al igual que en nuestro mundo físico (tercera dimensión) aquí se encuentran seres de diferente estados evolutivos, todos los fenómenos que en nuestro plano físico llamamos paranormales se dan en esta dimensión.

© 2009 Centro Umbanda Fevsiha - Tel: 1157625171 - Bs.As. - email:adriana_fevsiha@yahoo.com.ar

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